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El factor tierno: ¿Por qué los bebés y las mascotas generan tanta ternura en las redes sociales?

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Azaliya/iStock/Thinkstock

¿Qué tan posible es navegar un día entero por internet sin cruzarse con una foto de un animalito o un bebé? Las probabilidades, más de uno dirá, son pocas. Cualquiera que intente pasar un rato en Facebook, Twitter, Instagram corre el enorme ¿riesgo? de encontrarse con alguna de estas bombas de ternura que simplemente acaban con cualquier rastro de maldad que podamos tener.

La razón por la que los animalitos y bebés son tan populares en internet es, hace años, materia de discusión para antropólogos, semiólogos, psicólogos, expertos en marketing y editores (entre miles más).

¿Es esta devoción una extensión del amor incondicional que la humanidad siente hacia los animalitos, o fue internet la que elevó el interés de sus r̶e̶h̶e̶n̶e̶s̶ usuarios por todo aquello que sea peludito y amigable a niveles insanos?

Según los números..

Algunas estadísticas permiten dar una idea de hasta donde llega el amor por las mascotas en la red. Según el diario The Telegraph, 1 de cada 10 animales domésticos tiene su perfil propio en Facebook, mientras que más de la mitad de los dueños postea contenido de sus mascotas en sus cuentas.

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Kenneth Benjamin Reed/iStock/Thinkstock

También están los casos como Boo, un pequeño perrito Pomerania que tiene más likes en Facebook que la revista People o Sockington, un gato que tiene más seguidores en Twitter que el mismísimo Paul McCartney. Ambos reflejan lo irreversible de una tendencia que ya queda chica para los canales tradicionales.

Tal era la necesidad de contenido, que muchos usuarios migraron hacia redes donde el tema de conversación es, exclusivamente, sobre sus mascotas (a diferencia de Facebook o Twitter donde las tendencias son más generales).

Es así que en los últimos años internet ha vivido un auge en la creación de portales como CuteOverload o I Can Has Cheezeburger?, e incluso redes sociales únicamente de animales como YummyPets.

¿Que dicen los científicos?

Son muchos los estudios que se han realizado año tras año tratando de descifrar lo que había detrás de la pasión en internet por los animalitos. En general, los resultados determinan que, al ver fotos de estas criaturitas, se disparan un amplio rango de efectos físicos y emocionales positivos en nuestro cuerpo.

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Yasin Emir Akbas/iStock/Thinkstock

Por ejemplo, se comprobó que ver fotos de bebés activa una parte de nuestro cerebro llamada núcleo accumbens, lanzando al organismo enormes cantidades de dopamina, la hormona del placer. Esto reduce el nivel de estrés, de la misma forma que lo haría, por ejemplo, escuchar música, tener relaciones sexuales, hacer ejercicio o incluso consumir drogas.

De hecho, otros estudios establecen que ver fotos de cachorritos incluso aumenta la productividad. Detrás de por qué reaccionamos de esta forma, hay varias teorías, siendo la más interesante la del ganador del Premio Nobel Konrad Lorenz.

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Martin Poole

Fue él quien determinó que los humanos suelen, por naturaleza, sentir ternura frente a ciertas características físicas como ojos grandes, narices pequeñas, cachetes gordos, piel suave y cuerpos chiquitos.

Este postulado explicaría por qué como especie, el humano reacciona de esa forma cuando vemos fotos de perros, gatos, ositos o bebés. Ante la presencia de tales rasgos faciales, la evolución determina que se dispare el famoso instinto maternal, despertando así la necesidad de proteger a esas criaturas indefensas.