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Conoce a OceanOne, el robot buzo llega a lugares imposibles para los humanos

Nuevo record un buzo Egipcio descendio mas de 320 metros sin ayuda externa 000
atese/iStock/Thinkstock

Los robots llegaron para quedarse y quizás el mundo de ciencia ficción que muchas películas y escritores describen esté más cerca de lo que muchos piensan o al menos así lo demuestran propuestas como el Atlas, el robot bípedo que es capaz de caminar por terrenos accidentados e incluso pararse si se cae y recientemente este modelo de robot buzo que ha dejado a todos asombrados.

OceanOne

La nueva máquina recibe el nombre OceanOne y está cubierta por una carcasa color naranja con una fisionomía parecida a un humano, al menos de la cintura para arriba. Cuenta con unas dimensiones de 1.5 m de longitud, visión estereoscópica y una par de brazos articulados. Es controlado por una computadora que se encuentra en la sección baja del robot junto con la batería y 8 motores multidireccionales que lo dirigen en varias direcciones.

El modelo es manejado remotamente por una persona usando joysticks y los científicos que lo desarrollaron aseguran que es una mezcla de inteligencia artificial con retroalimentación sensorial y una constitución mecánica que le permite realizar diversas tareas, como mover objetos.     

Único en su tipo

En el pasado ya hemos visto propuestas similares de vehículos operados remotamente que se usan en la exploración de los océanos, pero OceanOne es un nuevo tipo de robot que permite acceder a los investigadores a las partes más remotas pero con la flexibilidad de un ser humano.

Uno de los logros más increíbles del robot buzo es que cuenta con una interfaz que permite a una persona sentir lo que el robot está tocando usando una serie de sensores de retroalimentación háptica implementados en las manos del robot.

El objetivo de sus creadores es tener un buzo humano virtual con todas las ventajas que esto conlleva, así lo aseguró Oussama Khatib, uno de los profesores de la Universidad de Stanford en California involucrado en la puesta en acción de la máquina.

El OceanOne es capaz de responder a su entorno de forma automática, pues puede interpretar los sucesos que le rodean y por ejemplo, ajustar qué tan ligera debe ser la presión de sus manos al recoger un objeto o ajustar la dirección en un cambio de última hora. 

OceanOne fue concebido con el objetivo de estudiar los arrecifes de corales del Mar Rojo en las profundidades que son inaccesibles para los seres humanos y gracias a sus dedos flexibles puede conducir toda la investigación bajo agua sin llegar a dañar el ecosistema que le rodea.