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El automóvil sin conductor de Google: ¿cómo funciona?

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Wikimedia Commons

El futuro ya está entre nosotros. Esta idea que podría parecer salida de un relato de ciencia ficción (un autor algo oscuro podría convertirla en una verdadera pesadilla) ya está siendo ejecutada principalmente por Google, como no podía ser de otra manera. Hay varias otras compañías desarrollando proyectos similares, pero Google es la más avanzada al respecto.

El proyecto titulado Automóvil sin conductor de Google (Google’s driverless car) consiste en desarrollar la tecnología necesaria para contar con vehículos autónomos, que puedan moverse por su propia cuenta, con el propósito de mejorar la eficiencia y la seguridad en el tráfico. Porque si hay algo que caracteriza al ser humano moderno, eso es conducir de manera pésima.

El motivo

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, más de 1 millón de vidas se pierden por año debido a accidentes de tráfico, y en muchos países la cifra supera a la de las muertes por armas de fuego o delitos violentos.

Evidentemente, muchos accidentes de tráfico son causados por errores o imprudencia de los conductores, de modo que un robot que cumpla este papel tiene el potencial para ser una tecnología revolucionaria y, sobre todo, salvar muchas vidas.

Parece una buena idea que la existencia o no de un accidente fatal no esté librada al humor, la destreza o la paciencia de un ser humano, pero naturalmente, un vehículo sin conductor también presenta sus inconvenientes, ya que no todas las decisiones a la hora de conducir son pasibles de ser programadas previamente.

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Los principales obstáculos al proyecto, de todas maneras, no parecen ser tecnológicos, sino legales.

Actualmente, en los Estados Unidos es ilegal que un automóvil sin conductor circule por la vía pública. Sin embargo, algunos estados (Nevada, Florida, California y Michigan) han permitido la utilización de estos vehículos en las calles y rutas para realizar testeos desde hace un tiempo.

Recientemente, el equipo detrás del proyecto de Google anunció que con todas las pruebas que se han realizado, sus automóviles sin conductor ya han completado un total de 700.000 millas recorridas de manera autónoma por estos vehículos. 

Si las leyes siguen avanzando al mismo tiempo que el desarrollo tecnológico en manos de Google, la disponibilidad comercial de este tipo de vehículos podría estar muy cerca.

El funcionamiento

El corazón del sistema que permite la autonomía de los automóviles es un telémetro láser montado en el techo de los mismos.

Este dispositivo genera un detallado mapa en 3D de todo el espacio que lo rodea. El automóvil luego combina esta información con mapas de alta resolución alojados en su sistema, produciendo otros modelos de datos que son los que le permiten conducir con autonomía mientras sortea los eventuales obstáculos y respeta las leyes de tránsito.

El vehículo posee además otros sensores, radares y cámaras, que le permiten “ver”, conducirse en rutas rápidas, detectar las señales de tráfico y diferenciar peatones de otros obstáculos estacionarios como columnas o postes.

En el video podemos ver cómo el automóvil se detiene para el cruce de peatones, aún después de haber comenzado su marcha para doblar a la izquierda en un semáforo en verde. También tiene programadas algunas tácticas como ceder el paso a otros automóviles cuando corresponde o demostrar intención de avanzar si otros conductores no cumplen con esto recíprocamente.

Además del problema de la seguridad, según los ingenieros de Google esto también podría tener beneficios para la eficiencia. Los automóviles sin conductor pueden conducir a una distancia mucho menor entre ellos, haciendo uso del 80% o 90% del espacio libre en las rutas y calles, reduciendo la posibilidad de embotellamientos.

Si este proyecto llegara a convertirse en comercialmente viable, podríamos ver un futuro en el que podríamos contactar mediante el smartphone a nuestro propio automóvil para que nos venga a buscar. O uno en el que se cumple la fantasía de un imaginativo escritor de ciencia ficción y somos atacados por automóviles robots.