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Los 7 fraudes musicales más escandalosos de la historia

Los 7 fraudes musicales mas escandalosos de la historia
Getty Images

A veces el amor por la música queda relegado por los deseos de fama y dinero y lamentablemente, tenemos varios ejemplos.

Desde grandes cantantes ocultas por no ser "bonitas", hasta exitosos compositores que realmente saben poco de música; he aquí una lista de grandes fraudes en la industria musical.

#7 La niña que no era tan bonita

Lin Miaoke nos robó el corazón en la ceremonia de apertura de los juegos olímpicos Beijing 2008. Su tierno rostro compaginó perfectamente con su interpretación de Ode to the Motherland, aunque había un problema: ella no era la cantante.

Días después se descubrió que la verdadera intérprete era Yang Peiyi, una niña de 7 años que se quedó tras bambalinas, porque los organizadores del evento consideraron que no era lo suficientemente bonita para posar ante las cámaras.

#6 Con la fea nadie baila

Martha Wash es otra víctima de lo superficial que puede ser la industria musical. Aunque ya era conocida por It’s Raining Men, el tema insigne de The Weather Girls, Wash colaboró con C&C Music Factory en los singlesGonna Make You Sweat y el popular Everybody Dance Now.

Sin embargo, es otro el rostro que se observa en el vídeo musical. Wash no era atractiva para el impacto que buscaba C&C Music Factory, que además, no le dio crédito alguno a la mujer. Indignada, la cantante demandó a la banda y recibió una compensación financiera.

#5 A rey muerto, rey puesto

Tras la muerte de Michael Jackson, se lanzó un álbum de canciones inéditas del cantante. Aunque Michaelfue un éxito de ventas, Paris Jackson, hija del fallecido cantante, reveló en un videochat que algunas canciones no fueron interpretadas por su padre, sino por Jason Malachi, un aspirante a cantante con una voz muy similar a la del Rey del Pop. El propio Malachi lo admitió después en su página de Facebook.

#4 Beethoven japonés no era sordo

Mamoru Samuragochi ganó notoriedad como compositor por varias razones: su música formó parte del videojuegoResident Evil, su canción Symphony No. 1: Hiroshima le valió la adoración de su país y traía a cuestas una historia impresionante:era sordo, discapacidad por la que fue considerado el Beethoven japonés.

Pero Samurogochi ni era sordo, ni podía escribir música. Takashi Niigaki, un profesor de la universidad de Tokyo expuso el fraude, alegando que él era el autor de las piezas musicales. Según su historia, Samarugochi le compraba las canciones, las escuchaba y daba sus opiniones. Aunque quiso terminar con el engaño, el falso compositor amenazó con suicidarse.

#3 De pianista de poca monta a músico aclamada

En 2003, William Barrington-Coupe, esposo de la pianista Joyce Hatto, lanzó al mercado grabaciones inéditas de su mujer, quien batallaba contra el cáncer. Las interpretaciones de Beethoven, Tchaikovsky y Mozart fueron aclamadas en todo el mundo y la industria musical lloró cuando Hatto falleció tres años después.

Fue en 2007 que el musicólogo Marc-André Roberge destapó el engaño. Una grabación de Hatto presentaba errores de digitalización idénticos a los de una versión previa grabada por Carlo Grante. Se descubrió que los álbumes eran plagiados y manipulados por varios softwares especializados.

Aún existe una duda: aunque el viudo alega que Hatto no tenía idea de lo que ocurría y que todo lo hacía para rendir honores a su esposa moribunda, algunos se aventuran a pensar que la pianista sabía lo que sucedía. Después de todo, era considerada como mediocre en su época de concertista.

#2 Creyentes del fraude

The Monkees se creó con un propósito claro: ser los Beatles estadounidenses. El productor que se encargó de buscar a los talentosos jóvenes, aparentemente no encontró grandes joyas en suelo americano, por lo que contrató actores bien parecidos, quienes fingían tocar los instrumentos mientras sonaba la música de otros intérpretes. 

Después de confesar lo ocurrido, los actores aprendieron a tocar música y presentaron su propio álbum que no fue bien recibido por el público.

#1 De bailarines a estrellas de lipsync

Fabrice Morvan y Rob Pilatus eran dos bailarines de la cantante italiana Sabrina Salerno. Sus movimientos captaron la atención de Frank Farian, un productor alemán que los llevó al estrellato bajo el nombre de Milli Vanilli.

El grupo tuvo inmediata aceptación en Estados Unidos y en febrero de 1990, Milli Vanilli recibió el Premio Grammy a Artista revelación del año. El par estaba en la cúspide del éxito y Pilatus declaró a Time Magazine que el dueto al que pertenecía, era más talentoso que Mick Jagger y Bob Dylan.

No contaba con que, en una gira de conciertos, los asistentes notaron que los chicos hacían playback. Ante una fuerte ola de rumores, el productor no tuvo otra opción que decir la verdad: Fabrice y Rob no cantaban.

Al par se les retiró el Grammy y aunque los bailarines intentaron mostrar al público sus verdaderas voces, sus álbumes no tuvieron aceptación. La historia es tan escandalosa que Universal Pictures desarrolla una película sobre Milli Vanilli.

¿Qué otros fraudes musicales recuerdas?