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5 conductas de los primates sorprendéntemente parecidas a las humanas

5 conductas de los primates sorprendentemente parecidas a las humanas
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Aunque sea difícil de admitir y aunque Darwin casi lo crucifican en su época por defender esta idea, lo cierto es que tenemos mucho más en común con los primates de lo que parecería a simple vista. Empezando por un 97% de coincidencias en el ADN y terminando por la manera de relacionarnos socialmente, podemos decir sin duda alguna que, en la escala evolutiva, estos animales son nuestros antecesores directos. ¿Crees que no es así? Pues no puedes perderte estas 5 conductas de los primates sorprendéntemente parecidas a las humanas

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5. Desternillarse de la risa ante las cosquillas

Todos hemos experimentado alguna vez lo que es desternillarse de la risa ante las cosquillas, ¿pero sabías no somos los únicos dentro del reino animal en hacerlo? Los primates también se ríen a lágrima batiente cuando se les hace este tipo de juegos. La diferencia está en el sonido de ambas reacciones, en el hombre es más un aullido, en los monos al chillido se le suma un flujo de aire que entra y sale.

Ver también: La risa es más primate que humana

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4. Reconocimiento de las situaciones injustas

Sorprendentemente, en algunas especies se ha observado un tipo de conducta que defiende el sentido de la justicia. Se les presenta un juego a dos individuos, en el cual cada uno debe entregarle un trozo de granito al investigador y a su vez reciben un presente, que puede ser una rodaja de pepino o las sabrosas uvas. Cuando al primer primate se le entregan uvas y al segundo el pepino, se produce una reacción de excitación, lo que señala que hay reconocimiento de las situaciones injustas. Este comportamiento puede ser básico para mantener buenas relaciones en el seno de las comunidades, adaptación que se fija buscando la supervivencia de la especie.

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3. Decir que no

Se ha observado en primates como los chimpancés enanos que sacuden la cabeza en señal de reprobación cuando las crías hacen algo indebido, como jugar con la comida en lugar de comérsela. Los científicos no están cien por ciento seguros de que ese gesto quiera decir que no, pero el resultado es que los pequeños obedecen, lo que sugiere que ese tipo de conductas sea precursora de nuestras negaciones gestuales.

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2. Suplicar comida y otras señales gestuales

En cuestiones de acceder al alimento, los primates pueden ser tan astutos como los humanos al extender su mano para suplicar comida del mismo modo que lo hacen los mendigos. Pero no es solo eso, pueden también mostrarse agresivos, pelear, hacer contacto físico y abrazar como mismo lo hacemos nosotros. Al parecer, el hombre empezó a utilizar las señales gestuales mucho antes de hablar.

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1. Comida chatarra para calmar los nervios

¿Te suena familiar haberte separado de tu pareja o estar muy estresado, llegar a casa y tomarte un gran pote de helado para compensar? Pues resulta que los primates también consumen comida chatarra para calmar los nervios. En las comunidades de estos mamíferos siempre hay individuos dominantes y subordinados, lo cual genera mucho estrés para los segundos. Los científicos han puesto a ambos grupos de monos a escoger entre comida sana ―frutas― y comida alta en grasas.

Los dominantes escogen los primeros alimentos, los estresados optan más por el segundo tipo de productos, y se muestran especialmente glotones, del mismo modo en que lo hacemos los seres humanos.

Estas 5 conductas de los primates parecidas a las humanas nos demuestran no solo que somos parientes cercanos de los monos, sino que somos descendientes directos de ellos en el árbol evolutivo. Por suerte, contra todos los pronósticos, Darwin no fue crucificado: su acertada teoría ha sido corroborada en la práctica por muchos investigadores del mundo.

Ver también: Del mono al hombre, evolución de la paciencia