explora

5 rituales de apareamiento del mundo animal por los que afortunadamente no tenemos que pasar

Por que los humanos no tenemos temporada de apareamiento como el resto de los animales 02
AnetteAndersen/iStock/Thinkstock

Si llevas mucho tiempo de soltero, puede que estés cansado del «juego de las citas», quizás estés por rendirte y pienses que esto no es lo tuyo, pero, creéme, podría ser mucho, mucho peor.

En verdad, los humanos la tenemos bastante fácil, en especial si nos comparas con ciertas especies del reino animal que tienen rituales de apareamiento un tanto... ¿Particulares? En fin, agradece haber nacido humano, porque la vida amorosa de otras especies es bastante más complicada, ya verás...

154202477
iStockphoto/Thinkstock

Tú me matas

Para muchas especies, el amor puede ser un tema escabroso, una cuestión de vida o muerte. No, no lo decimos en sentido figurado, hablamos de forma literal. Desde arañas y mantis religiosas que se comen a sus «compañeros», a «cuoles», unos pequeños marsupiales carnívoros con hábitos de apareamiento tan violentos que terminan matando a muchas hembras, para muchos animales, aparearse puede ser lo último que hagan.

Nunca te dejaré

Los lophiiformes no se ven nada amigables, pero las apariencias engañan. No están en la lista por tener un ritual de apareamiento violento, sino por la extraña relación de dependencia entre machos y hembras.

Todos conocemos alguna pareja con una relación simbiótica un tanto alarmante o tenemos un amigo que desaparece cada vez que se pone en pareja, sin embargo, estos peculiares peces se llevan el premio. En algunas especies de lophiiformes los machos están tan subdesarrollados que necesitan de una hembra para sobrevivir. Por muchos años, los científicos no entendían por qué solo encontraban ejemplares hembras con pequeños parásitos pero ningún macho, hasta que finalmente se dieron cuenta: esos parásitos eran los machos.

5 alucinantes e increibles datos sobre los pulpos los invertebrados mas listos y curiosos que existen 4
Alex Popov/Hemera/Thinkstock

Directo al grano

La naturaleza es práctica y algunas especies deciden andar sin rodeos. Olvida las caricias y los juegos, estos animales tienen una política más directa en lo que se refiere al apareamiento.

La próxima vez que te quejes de que se ha perdido el romanticismo, piensa en algunas especies de pulpo, por ejemplo, que muerden a las hembras para crear orificios por los que insertan su esperma al cuerpo de las hembras. Otros ni siquiera se molestan con las mordidas y tienen un esperma que penetra la piel de la hembra por sí solo.

Por que las ara%C3%B1as no se quedan pegadas en su propia telara%C3%B1a 3
SnapperPaul/iStock/Thinkstock

Eres mía

Muchas arañas hembras comen a los machos después de aparearse y eso ya es bastante terrible, pero las extrañas y agresivas prácticas sexuales de las arañas no terminan allí.

Los machos de algunas especies «se desprenden» de sus genitales y los dejan en la hembra para que esta no pueda volver a aparearse con ningún otro macho y así asegurarse de transmitir sus genes y solo los suyos... Eso sí que es un novio controlador.

10 especies de animales en serio peligro de extincion en America y Espana 4
Michael Stubblefield/iStock/Thinkstock

Bésame mucho

Besarse no es la práctica más común del reino animal, pero eso no quiere decir que los humanos seamos los únicos que lo hacemos. Una de las especies que incorpora este contacto «boca a boca» en su ritual de apareamientos es una variedad de loros del Amazonas. Loros que se besan, tierno, ¿verdad?

Bueno, quizás, eso es, hasta que te enteras de que, tras unos cuantos besos y cuando el macho se emociona lo suficiente, este vomita en la boca de la hembra. Sí, leíste bien, le vomita en la boca. Claro está, que como son pájaros y no humanos, a la hembra no solo no le importa, sino que lo considera un paso más en la intimidad con su compañero

Eso sí, los humanos tampoco la tenemos tan fácil: 5 tradiciones nupciales que te harán preferir la soltería