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Conoce al majestuoso Maestro del Dípilon, uno de los primeros pintores griegos

Jastrow (2006) / Vía: Wikimedia Commons

Si piensas en la antigua Grecia, seguro que te vienen a la mente grandes obras de arquitectura y escultura, matemáticos, filósofos, reyes y generales. Sin embargo, pocos piensan en un arte tan habitual en nuestros días como la pintura. Por eso queremos acercarnos hoy a una de las primeras figuras de quien tenemos conocimiento en este aspecto relativo a la arcaica civilización, el Maestro del Dípilon.

¿Quién era el Maestro del Dípilon?

shakko / Vía: Wikimedia Commons

No se conoce el nombre real de este pintor, que se considera que estuvo activo durante una década del lejano siglo VIII antes de la era común, en el periodo que va de los años 760 al 750 a. e. c.. Dado que no se sabe cómo se llamaba esta singular figura, ha sido bautizada como el Maestro del Dípilon, puesto que se encontraron muchos de sus trabajos funerarios en el cementerio del mismo nombre.

El Maestro del Dípilon fue un pintor de vasos griegos, que trabajó en la polis de Atenas y fundó un taller que produjo algunos de los más bellos objetos de su época.

La obra del Maestro del Dípilon

Jastrow (2006) / Vía: Wikimedia Commons

Entre la obra más significativa del Maestro del Dípilon, destacan sus vasos funerarios y vasijas, que llegaban a tener un tamaño de casi dos metros de altura, y cuyo uso era tanto para enterrar a aristócratas en forma de lápidas, realizando un agujero en su fondo, o destinados a libaciones y recipientes.

El estilo atribuido al Maestro del Dípilon es el geométrico reciente, aunque en una etapa ya muy tardía de este arte.

Entre la obra que se conserva hoy en día del Maestro del Dípilon, encontramos narraciones que se relatan a lo largo de sus pinturas, con un estilo perfectamente geométrico, y una enorme abstracción de la figura humana.

Jastrow (2006) / Vía: Wikimedia Commons

En total, más de 50 obras han sido atribuidas al Maestro del Dípilon, entre los que destacan escenas de lamentaciones por actos funerarios y personas fallecidas o desfiles de carros tirados por caballos y capitaneados por guerreros. Todo ello con un estilo esquemático, dada la enorme abstracción de la figura humana, que no deja de ser un torso triangular sobre largas piernas y pequeñas cabezas con barbilla marcada.

Si deseas observas la obra atribuida al Maestro del Dípilon, puedes encontrar en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas maravillas como diversas ánforas funerarias, la crátera frammentaria o la brocca.

Resulta curioso que un pueblo tan amante de las artes como el griego, de cuyos tiempos nos llegan grandes dramas y tragedias teatrales o impresionantes leyendas, la figuración pictórica sea tan esquemática y poco relevante.