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Gritón: ¡alerta! Este estudio sugiere que gritar puede afectar la capacidad para procrear

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Bien es verdad que la investigación no se realizó con humanos, sino con monos, pero ya sabemos lo mucho que nos parecemos a los primates, nuestros parientes más estrechos.

¡A más chillidos, menos esperma!

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En las regiones montañosas de la zona intertropical del continente americano, que abarca la mitad sur de México, Centroamérica y buena parte de América del Sur, vive un mono que recibe el nombre genérico de aullador. Recientemente se ha descubierto que entre ellos, hay unas especies más gritonas que otras. El aullido de este primate de solo 7 kilos es tan profundo, que puede compararse en potencia al rugido de animales 50 veces más pesados.

El secreto está en el hioides, un hueso con forma de trapecio situado debajo de la lengua, que actúa como una especie de amplificador natural. La sorpresa que ha traído la investigación es que mientras más grande es el hioides, más pequeños son los testículos de los monos.

Del tamaño de los testículos y sus nombres coloquiales

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Los testículos reciben varios nombres coloquiales en la América hispana y en España (bolas, pelotas, huevos, entre los más comunes) que han dado origen a muchas expresiones vinculadas a su tamaño. En varios países de América del Sur, un «pelotudo» o un «boludo» es un chico que está abandonando la niñez, aunque también puede ser sinónimo de necio o estúpido.

En Venezuela y otras regiones de Latinoamérica, uno de los mayores escarnios para un hombre es que le digan que no tuvo «bolas» suficientes para hacer una determinada cosa; lo que significaría que mientras más grandes son los testículos, mayor sería la valentía. Ahora la ciencia acaba de demostrar, al menos en monos, que las especies más gritonas tienen que compensar esa mayor potencia en el aullido, sacrificando el tamaño de sus pelotas.

Intimidando con la voz

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El estudio, publicado en Current Biology, ha encontrado una clara correlación entre el tamaño del altavoz, el hueso hioides, y las dimensiones y capacidad de generación de esperma de los testículos. Menos esperma significa menos espermatozoides y eventualmente menor probabilidad de procrear. El estudio es muy sólido, ya que abarcó a 250 individuos de 9 de las 10 especies conocidas de monos aulladores. Los huesos hioides fueron examinados con escáneres láser 3D y los aullidos con tecnología de análisis acústico.

El vozarrón supone una ventaja que compensa el menor tamaño testicular, ya que es utilizado para intimidar a los monos menos gritones pero mejor dotados sexualmente. Al final, hay una compensación y todas las especies se perpetúan, unas apoyadas en su mayor cantidad de conquistas gracias a la potencia vocal y otras en su mejor dotación testicular. O lo que es lo mismo, los más chillones parece que tienen más sexo, pero el de los discretos es más intenso, al menos en densidad de esperma.

De cualquier modo, no está demás una advertencia para los que abusan de sus vozarrones: ¡proferir gritos innecesarios quizá sea malo para la salud sexual!