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¿Cómo funciona la ecolocalización en los delfines?

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Marc Fowler/iStock/Thinkstock

Los delfines son de los animales más excepcionales en la tierra. Estos mamíferos pertenecen a la familia de los cetáceos y han desconcertado a los científicos con pasmosas muestras de su inteligencia. Entre los principales atributos de este animal, tan similar en muchas cosas a los humanos, que al parecer tendrían un lenguaje especifico para comunicarse, está su asombrosa capacidad de supervivencia en el océano, gracias a un sistema de ecolocalización o sonar. Veamos cómo se orientan los delfines.

¿Qué es la ecolocalización?

Todos los cetáceos dentados, como el delfín, el cachalote o la ballena, poseen un sistema que les permite la ecolocalización o ecolocación. En el océano, incluso, es mucho más útil este sentido que la misma visión, dada la ausencia de luz en lo profundo de los mares.

Para conseguir presas y evitar ser parte del menú de otros predadores, los cetáceos dentados desarrollaron este sentido. En el caso de los delfines, estos producen un ruido que se proyecta a través de las agua y al rebotar en un cuerpo sólido, proyecta una imagen mental en el cerebro del delfín.

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Dorling Kindersley/Dorling Kindersley RF/Thinkstock

Labios fónicos

Esta maravillosa capacidad con que cuentan los delfines se debe a millones de años de evolución. A pesar de pertenecer al mismo orden de los mamíferos, los humanos tomamos por un camino totalmente diferente. Sin la necesidad de permanecer en el agua por mucho tiempo, el cuerpo humano evolucionó hasta generar cuerdas vocales para comunicarnos.

Por el contrario, en la cabeza del delfín, un mecanismo llamado labios fónicos, hace que produzca un sonido con el que este cetáceo puede producir las señales para poder ecolocalizar en el mar sus presas y posibles amenazas.

Como funciona la ecolocalizacion en los delfines
Paul Katz/Photodisc/Thinkstock

Ecolocación: un radar ultrasónico

Los delfines nariz de botella, por ejemplo, son capaces de producir estas señales sonoras de entre 40 y 70 microsegundos, a un volumen cercano a los 220 decibeles. Cientos de veces por segundos estas criaturas producen señales como clics, para rastrear la zona en la que se encuentran navegando.

Esta frecuencia es inaudible para el oído humano, lo que la hace ultrasónica y la pone al nivel de nuestros radares, que se usan comúnmente en la navegación marítima y aérea. Esta capacidad de elocalización le da grandes posibilidades al delfín, frente a predadores marinos como el tiburón; además de su jerarquía social, que lo hace un animal con ventaja frente a otros.

¿Quieres conocer más información sobre los delfines? ¿Sabías que los murciélagos también usan la ecolocalización?