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Los piojos, unos parásitos indeseables

Los piojos unos parasitos indeseables
NormaF/iStock/Thinkstock

Los piojos están quizás entre los parásitos externos o ectoparásitos más conocidos por todos. Es muy probable que en algún momento de tu vida, quizás en tu infancia o adolescencia, hayas sido víctima de estos insectos indeseables que pueden instalarse en nuestra cabeza y otras partes del cuerpo. Te proponemos conocer un poco más sobre los piojos.

¿Qué son los piojos?

Los piojos son unos pequeñísimos insectos pertenecientes al orden Phthiraptera, que se caracterizan por no poseer alas y por ser parásitos obligados de una gran cantidad de especies de sangre caliente como las aves y los mamíferos, de las que son altamente específicos, es decir, suelen encontrarse piojos propios de una única especie animal.

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wildpixel/iStock/Thinkstock

Debido a su modo de vida, han desarrollado estructuras especiales para adherirse con fuerza a sus huéspedes, como patas con garras muy fuertes y desarrolladas con las que se afianzan a las plumas, el pelo y la piel, además de un cuerpo muy aplanado dorsoventralmente. Se alimentan de restos de células muertas, secreciones sebáceas y sangre, fundamentalmente.

Los humanos, como conoces, también tenemos lamentablemente nuestros propios piojos, cada uno de los cuales tiene sus propias áreas preferidas que te presentamos a continuación.

Los piojos de la cabeza

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Wikimedia Commons/Gilles San Martin

Son posiblemente los más conocidos, y su nombre científico es Pediculus humanus. Estos insectos habitan el cuero cabelludo, donde se alimentan de nuestra sangre, aunque también pueden encontrarse en las pestañas y las cejas. Pueden vivir hasta 30 días en una persona y sus huevos, que son comúnmente llamados liendres, unas dos semanas. Cada piojo puede poner hasta 10 liendres por día.

Los piojos se trasmiten por el contacto cercano con una persona infectada, y es frecuente que los niños los adquieran en la escuela, donde el hacinamiento facilita la trasmisión del parásito. También el uso de artículos personales como peines, sombreros o toallas puede trasportar al indeseado animalito hasta nosotros, el cual muchas veces se detecta por la fuerte picazón que provocan, ya que a simple vista es difícil encontrarlos, a no ser que haya una gran cantidad de ellos.

Los piojos del cuerpo 

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Wikimedia Commons/Janice Harney Carr, Center for Disease Control

Estos son una subespecie de la anterior y su nombre es Pediculus humanus corporis. Son de mayor tamaño que sus primos de la cabeza y se encuentran comúnmente en los pliegues y las costuras de la ropa, donde se ocultan y se alimentan de la sangre de la persona cuando esta se pone la prenda. Suelen provocar un fuerte escozor en aquellos sitios donde la ropa queda apretada, como la cintura, y también bajo las axilas.

Estos insectos pueden vivir hasta un año en la ropa, pero esto se puede evitar con una higiene normal, que incluya el baño regular y el lavado de la ropa. Si no encuentra un hospedero humano, este piojo no supera los 7 días de vida.

Los piojos del pubis

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Wikimedia Commons

Estos son popularmente conocidos como ladillas y su nombre es Phthirus pubis. Están especializados en infectar la región púbica, en especial su región vellosa, donde encuentran condiciones ideales para reproducirse, aunque en determinados casos pueden aparecer también en el vello axilar.

Las ladillas se trasmiten fundamentalmente por contacto sexual con una persona infectada o por compartir cama o ropa personal con ella. Son muy frecuentes en los adolescentes y jóvenes que comienzan su vida sexual y tienen múltiples parejas. Como las otras especies, causan una incómoda comezón que suele empezar entre 2 y 4 semanas después del contacto con la otra persona. Una manera eficaz de combatirlas es la depilación total del vello púbico, aunque en ocasiones puede no ser suficiente y hay que recurrir a lociones especiales para ello.

¿Conocías las tres especies de piojos que podemos padecer los humanos? ¿Sabes qué son los ácaros, otros parásitos que también nos pueden afectar?