Colonias en Marte: haciendo realidad la ciencia ficción

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¿Recuerdan cuántos relatos de ciencia ficción nos hablaban de un futuro donde los humanos viajarían a otros planetas, Marte entre ellos, y crearían condiciones adecuadas para establecer colonias? En pleno siglo XXI, la idea ya no parece tan descabellada; todavía más, se considera una posibilidad realizable tecnológicamente hablando, sólo que requiere elevados recursos económicos y algunos compromisos políticos.

En los últimos tiempos, prestigiosos investigadores norteamericanos han expuesto argumentos de peso que defienden la necesidad de realizar misiones tripuladas a Marte sin retorno a nuestro planeta. La idea de limitar el viaje abarataría los costos, pues, como ellos mismos confiesan, el mayor gasto en un movimiento de este tipo radica en el vuelo de regreso, no en el de ida. A todo esto se le suma el proceso de rehabilitación después del arribo, lo que se ahorraría si los astronautas permanecieran en tierra marciana descubriendo un nuevo mundo y poblándolo.

Se plantea la posibilidad de emplear los mismos hardwares que se han concebido para los programas lunares. Entonces, como prueba inicial, enviar 4 exploradores, dos por nave, provistos de todos los suministros necesarios para aterrizar y asentarse. De este modo se realizaría el primer proyecto para establecer vida humana fuera de nuestro planeta.

La idea es que los astronautas comiencen con refuerzos provenientes de la Tierra para ir paso a paso avanzando hacia un nivel de independencia a partir de los distintos recursos naturales marcianos, así como implementar metodologías tales como huertos, represas, etc. En el futuro estos lugares se convertirían en asentamientos humanos que podrían recibir a generaciones de tripulantes listos para fomentar nuevas colonias en otras zonas del planeta.

En los planteamientos de estos científicos se esclarece sin lugar a dudas que las misiones marcianas no serían viajes suicidas, algo que aparentemente puede pensarse. En primer lugar, los astronautas serían personas voluntarias dispuestas a llevar hacia delante el movimiento de nuestra especie. No serían abandonados en un lugar hostil, sino que se seleccionarían, previas investigaciones de rigor, lugares donde existieran altas probabilidades de supervivencia, sitios que pueden servir como refugios —cuevas y oquedades naturales.

Entre las razones más importantes para que la humanidad se decida a dar este paso estaría el hecho de que somos una especie con una alta vulnerabilidad a los eventos galácticos. Como especie inteligente estamos en el deber de hacer elecciones que garanticen la continuidad de las generaciones futuras. Estas colonias serían grandes salvavidas en caso de acontecer catástrofes de magnitud apenas concebida.

De entre todos los lugares del Sistema Solar, Marte es justamente el más adecuado para crear bases planetarias pues está a una distancia razonable de la Tierra, por otro lado se tiene un mayor conocimiento de su superficie y se han realizado misiones robóticas que pueden seguir desarrollándose y servir como campamentos de espera, sitios con condiciones especiales para recibir a los futuros colonos.

Los científicos consideran que para poder llevar a cabo una misión tan significativa se requeriría no sólo de la cooperación internacional, sino de que retornara al ser humano aquel espíritu de exploración y el afán de ampliar horizontes de grandes navegantes, como Colón y Amundsen.