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Mito y realidad de las estrellas fugaces

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iStockphoto/Thinkstock

Si estás mirando al cielo en una noche estrellada, es probable que en algún momento te sorprenda un cuerpo brillante que se desplaza ante tus ojos a gran velocidad. Apenas poses la vista en él, ya habrá desaparecido. Popularmente se les llama estrellas fugaces. ¿Qué son esos objetos tan extraños y por qué son tan efímeros?

Según la tradición, las estrellas fugaces son astros que cumplen deseos. Así, para garantizar que un anhelo se hiciera realidad bastaría con pedirlo en los segundos que duran sus trayectorias. La idea de otorgarles propiedades mágicas a los elementos desconocidos tiene su origen en la antigüedad y es la base de muchos de los mitos que conocemos actualmente. Sin embargo, difícilmente una estrella pueda ser responsable del destino de los seres humanos.

En realidad, esos cuerpos tan singulares no son tampoco estrellas. Oficialmente entran en la categoría de meteoros, o sea, pedazos de roca y polvo que la gravedad de la Tierra atrae hacia nuestra atmósfera. La enorme velocidad del fenómeno provoca que dichos objetos se incendien al hacer contacto, lo que deja estelas luminosas en el firmamento. Es posible que un trozo alcance la superficie del planeta, en este caso se habla de meteoritos.

Aunque pueden verse estrellas fugaces en cualquier época del año, hay un mayor nivel de ocurrencia durante las llamadas lluvias de meteoros, las que tienen lugar cuando la Tierra pasa a través del sendero de polvo estelar que dejan los cometas a su paso. En dependencia de la constelación de la cual provengan estos, así se nombrarán las lluvias. Digamos: la Lluvia de meteoros Leónidas proviene de Leo.

Es bueno destacar que tal denominación no significa que los cometas pertenezcan a dichas constelaciones, sino que parecen venir desde esas direcciones y el hecho de nombrarlas de ese modo supondría una mejor orientación espacial para los científicos.

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