Tipos de ecosistemas acuáticos: todo lo que necesitas saber sobre la vida bajo el agua

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Sabemos que la vida en la Tierra pudo desarrollarse gracias al agua, a esos pares de átomos de hidrógeno mezclándose con los de oxígeno, para dar lugar a la sustancia más significativa de nuestro planeta. También conocemos que es el elemento más importante para la existencia de los seres vivos en sus más diversas formas. Con más del 70 % de la superficie cubierta por ella, existe una amplísima variedad de ecosistemas y formas de vida acuática.

Conozcamos cuáles son los diferentes tipos de ecosistemas acuáticos, así como su relevancia dentro del equilibrio de todo nuestro planeta. Porque incluso aunque vivamos en la ciudad, lejos de cualquier océano, le debemos mucho a estas maravillas submarinas.

¿Qué es un ecosistema acuático?

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La ciencia define a un ecosistema como la entidad resultante de la interacción entre los seres vivos y su entorno. De acuerdo con el Diccionario Inglés de Cambridge, un ecosistema es la unión entre todos los seres vivos —plantas, animales, microorganismos, humanos, etc.— que habitan en un área determinada; y cuyas relaciones los afectan tanto entre ellos como al lugar en donde se encuentran.

Un ecosistema es una comunidad dinámica, lo cual quiere decir que siempre está en cambio constante. No sólo las criaturas y vegetales que respiran tienen un papel fundamental dentro de esta unidad de la naturaleza. Aquí es donde conviene aprender a distinguir entre los factores bióticos y abióticos.

Los bióticos hacen referencia a los seres vivos que modifican su entorno, tanto a los que se mueven como los que no, o que son tan pequeños no pueden verse a simple vista. Por ejemplo, en un bosque estos serían los osos, venados, bacterias, pinos, hormigas y hongos. En cambio, los factores abióticos son aquellos elementos físicos y químicos que también forman parte del ciclo de la naturaleza, pero que no poseen vida propia. Una muestra de ellos sería la lluvia, las piedras, la temperatura y el suelo.

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Con estos criterios, los ecosistemas se clasifican a grandes rasgos de dos maneras: en terrestres y acuáticos. Sólo para que no te vayas sin el dato, los ecosistemas terrestres se conocen como biomas y existen (a grandes rasgos) cuatro tipos: tundra, bosque, pradera y desierto, como explica la organización The Environmental Literacy Council. Pero pueden identificarse más de acuerdo con su tipo de clima y localización.

Ahora sí, el tema principal de este artículo. Los ecosistemas acuáticos son amplios sistemas compuestos por organismos vivos y elementos que juntos, interactúan en un ambiente acuoso, ya sea en el mar, los océanos o en cualquier otra acumulación de agua dulce. De un modo más simple, es un grupo de plantas y animales que dependen del agua para subsistir. Los ecosistemas acuáticos se clasifican como ecosistemas marinos y ecosistemas de agua dulce.

Ecosistemas marinos

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Un ecosistema marino se define por la cantidad de sal que poseen sus aguas, y sus mayores ejemplos son los océanos y mares. Pero también están formados por marismas, manglares y lagunas. Estos medios son sumamente estables para el desarrollo de la vida. De hecho, ésta surgió en el mar porque los primeros seres vivos habitaron en el agua hace 3.1 y 3.4 mil millones de años, mientras que los habitantes terrestres aparecieron hace 400 millones de años.

Características

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En este tipo de ecosistema vemos temperaturas poco variables y una alta salinidad del agua (del orden del 3.5 %). El Instituto Oceánico de la Universidad Hawai'i Pacific señala que si toda la sal del mar se secara, ésta cubriría por completo a todos los continentes ¡y tendría una profundidad de 1.50 metros! La realidad es que el 71 % de la superficie de la Tierra está compuesta por los océanos, y el 97 % de su agua se encuentra también en ellos. Es interesante que, a pesar de cubrir una gran extensión de nuestro planeta, aún nos queda mucho por descubrir sobre las especies que habitan las profundidades de los océanos.

Como no todos los días podemos echar un vistazo dentro de los mares y apreciar todos los seres que habitan en ella, es posible que a veces olvidemos lo vastos que son. Gracias a su tamaño y profundidad, los mares representan el 99 % del espacio vivo en el mundo. Eso pone en perspectiva lo pequeños que somos frente a las dimensiones de los ecosistemas marinos, ¿no crees? (Pero incluso así logramos dañarlos de manera casi irreparable).

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El Pacífico es el océano más grande de todos y también el más profundo, tanto así que el Monte Everest cabría por completo en él. Su punto más hondo se ubica en la Fosa de las Marianas, la cual cuenta con una profundidad de 11,033 metros. En estos ecosistemas la luz penetra tan sólo 200 metros desde la superficie. Llamamos región fótica a la región iluminada, mientras que a la oscura se la denomina región afótica. Se estima que las zonas más hondas suelen mantener una temperatura de unos 3.8 grados centígrados; apenas por encima del punto de congelación.

Flora y fauna

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Los seres vivos que residen dentro de los ecosistemas marinos varían de acuerdo con las características específicas de cada región. Una de las zonas más llenas de vida se encuentra en los arrecifes de coral, los cuales son considerados como la selvas tropicales del océano. Ubicados en la parte menos profunda del mar, los arrecifes de coral ocupan menos del 1 % de la superficie oceánica. Pero el 25 % de la vida marina reside en ellos, como detalla Coral Reef Alliance.

Peces de todos tamaños y colores, tiburones, esponjas, camarones, anémonas, tortugas, plancton, cangrejos, pepinos de mar, caracoles, almejas, algas, gusanos... Su diversidad es tan extensa que necesitaríamos de otro artículo para sólo hablar de ella. (Las ballenas y delfines, por ejemplo, viven en zonas más profundas que ésta). Lo importante es reconocer que cada uno de estos animales, sin importar qué tan grandes o pequeños sean, cumplen una función indispensable en su hábitat. Desde controlar la población de especies hasta filtrar el agua y reciclar los nutrientes presentes en ella.

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En el fondo marino, la vida es muy diferente. A pesar de las bajas temperaturas, la alta presión y la ausencia de luz, existen animales que llaman "hogar" a este sitio. Las criaturas bioluminiscentes (que generan luz propia) son comunes en esta parte del ecosistema marino. Algunas de las especies más conocidas son los peces linterna y el rape abisal.

Ecosistemas de agua dulce

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Esta clase de ecosistemas lo constituyen los ríos, lagos, estanques, pantanos, manantiales, turberas, arroyos y humedales. Estos ecosistemas revisten una gran importancia para especies de todo tipo y de todo color, tanto de fauna como de flora. La diferencia principal entre los ecosistemas de agua dulce y los marinos se encuentra en su salinidad. El agua dulce es la que puede ser tratada y filtrada para consumo humano.

Características

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Estos hábitats se pueden clasificar de acuerdo al movimiento del agua, entre los que fluyen (como los arroyos) y los estáticos (como los estanques). Del 100 % de la superficie de la Tierra, cubierto en un 70 % por agua, solo el 0.8 % está cubierto por ecosistemas de agua dulce. Con cifras como ésta, resulta aún más evidente por qué no debemos desperdiciarla.

Además de ser el hogar de una extensa variedad de seres vivos y de contribuir al equilibrio ambiental, estos lugares poseen un rol vital en la supervivencia de los seres humanos (como el resto de los ecosistemas acuáticos y terrestres, sólo que la influencia de estos es más directa y fácil de observar en el día a día). El Centro de Ecología e Hidrología de Reino Unido explica que ellos purifican el agua que bebemos, ofrecen un sistema de riego para la agricultura, reciclan los nutrientes del suelo, ayudan a controlar tanto inundaciones como sequías y, por último, también pueden ser considerados como lugares recreativos y turísticos.

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El Servicio Geológico de los Estados Unidos señala que del total de agua dulce presente en nuestro planeta, un 68.7 % de él se encuentra congelado en los glaciares y casquetes de hielo localizados en los polos. Un 30.1 % está en depósitos subterráneos y apenas un 1.2 % se encuentra en la superficie, en los ecosistemas de agua dulce.

Flora y fauna

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Los tipos de vegetación y animales en estos lugares dependen de la cantidad de oxígeno disponible en el agua, la temperatura y la luz del sol. Por ello no es sencillo clasificar los tipos de seres que habitan en ellos, porque existe una gran cantidad de diferencias entre un río que atraviesa una selva tropical a un oasis en medio del desierto.

En general encontramos muchos anfibios, pero también hay un gran número peces asociados a ellos. La amplia presencia de vegetación es una de las características de los ecosistemas de agua dulce y, por ende, el 41 % de los peces del mundo entero se encuentra en este tipo de ecosistema.

¿Por qué es importante conocer los ecosistemas acuáticos?

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La velocidad de extinción de las especies marinas es seis veces mayor a la de las terrestres, y National Geographic informa que el 40 % de los peces en América del Norte están en peligro de extinción. Las descargas de fábricas y de la industria ganadera, los derrames petroleros y el arrojo de basura al océano son algunas de las actividades humanas que atacan al equilibrio de la naturaleza marina. 8 millones de toneladas métricas entran a los océanos cada año y se suman a las 150 millones de toneladas métricas que ya se encuentran ahí, de acuerdo con Ocean Conservacy.

El alza de las temperaturas ocasionada por el calentamiento global también afecta a los animales, quienes deben encontrar un nuevo lugar para vivir. Pero las actividades productivas de los humanos reducen sus posibilidades y aumentan su riesgo de desaparecer. Además, la contaminación altera la calidad del agua, la cual se vuelve inservible para consumo humano. La vida comenzó en el agua y también terminará sin ella, por ello es importante conocer los ecosistemas acuáticos: para reconocer que todos los seres y ciclos de la Tierra estamos conectamos, y dependemos los unos de los otros para sobrevivir.

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La buena noticia es que existen acciones concretas que, con disciplina y constancia, nos ayudarán a restaurar el balance medioambiental. Aunque como ciudadanos podemos tomar medidas cotidianas (como tomar duchas cortas y no lavar el auto con manguera), son los gobiernos y las empresas quienes más deben comprometerse en esta misión.

Environment and Climate Change Canada detalla que el monitoreo y la legislación ambiental son piezas claves para resguardar nuestros ecosistemas, así como la implementación de medidas compensatorias y la planeación sustentable en el uso de los recursos.

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