Grandes científicos: Jane Goodall

Como bien sabemos, las grandes disciplinas científicas cuentan con el imprescindible e invaluable aporte de disciplinas auxiliares que completan su espectro de conocimientos, además de desarrollar su propio cuerpo cognitivo. Una de estas tantas disciplinas, auxiliar a grandes rasgos para la antropología, psicología y la biología, es la primatología, un campo científico en el que destaca por sobre los demás especialistas la famosa primatóloga británica Jane Goodall.

La primatología es la disciplina científica que se encarga del estudio de los primates, y abarca desde el estudio de elementos anatómicos de los antepasados de los humanos hasta el comportamiento de especies particulares. El caso de Jane Goodall es paradigmático, pues es la autoridad por antonomasia en este campo de estudios, y por ello se gana un lugar en nuestra columna de grandes científicos, además siendo la primera mujer que presentamos en ella.

Los inicios en África

Goodall nació en 1934 en Londres en una familia modesta compuesta por un empresario y una novelista. Con un esfuerzo importante, no pudo finalizar sus estudios y se dedicó a trabajar como camarera para solventar sus gastos.

El hito que cambió la vida de Goodall fue un viaje a África en 1957, concretamente a Kenya. En este país conoció a un personaje de quien ya hemos hablado, Louis Leakey, quien la empleó como secretaria y que cautivó a Goodall por su profesionalismo y conocimiento por los animales. Fue él quien inculcó a Jane Goodall el amor por los chimpancés, y siendo su secretaria personal nuestra primatóloga comenzó a armarse de herramientas para encarar la disciplina.

De hecho, en 1958 invirtió en la formación de Goodall, enviándola a Londres a estudiar el comportamiento de los chimpancés en el marco de la etología (la ciencia que estudia el comportamiento animal), y la puso en contacto con el famoso primatólogo John Napier. Más adelante, Leakey también influyó en enviar a Goodall a estudiar a la Universidad de Cambridge, donde obtuvo un Ph.D en etología.

Las observaciones de Jane Goodall

En 1960 Leakey envió a Goodall a trabajar al Parque Nacional Gombe Stream en Tanzania, un lugar en el que Jane Goodall comenzó a investigar en campo y consiguió elaborar las bases de las teorías que la hicieron famosa.

En esta reserva estudió la comunidad chimpancé Kasakela, a quienes les dio nombres como Humphrey o David Greybeard en lugar de simplemente nombrarlos. Este enfoque más personalista de los chimpancés le permitió a la primatóloga obtener un nuevo abordaje relativo a estos animales, en quienes comenzó a observar comportamientos que la ciencia había subestimado hasta entonces.

Por ejemplo, observó cómo los chimpancés desarrollaban personalidades individuales más allá del grupo, y gestos como abrazos, besos, patadas, e incluso emociones como pena y alegría se comenzaron a manifestar en ellos, elementos propios de los seres humanos que en ningún primatólogo había identificado como “factibles” en un primate.

No sólo este tipo de observaciones dejaron a Goodall sorprendida, sino que una observación concreta le permitió observar una pericia notable en un chimpancés. En un termitero observó como el chimpancé introducía pequeños pastos en los hoyos de las termitas, y cómo los sacaba con una termita prendida a ellos. Esta suerte de pesca de termitas era motivo suficiente para pensar en primates en las antípodas del desarrollo y uso de herramientas.

Otra de las observaciones de Goodall fue la de la tendencia agresiva de los chimpancés. Goodall observó que las hembras dominantes mataban las crías de otras hembras para mantener su posición dominante en las tropas, incluso llegando al canibalismo. Esta observación sumada al resto de las realizadas por la primatóloga, construyó otro puente entre la naturaleza de los chimpancés y la nuestra, de los seres humanos.

Críticas a su trabajo

En la década de los 60, el neopositivismo estaba ya en decadencia, y nuevos enfoques más subjetivistas se adueñaban de la comunidad científica. Justamente este tipo de enfoques objetivos fueron las principales críticas al trabajo de Goodall.

Las autoridades de la época criticaban la metodología aplicada por Goodall, un enfoque más bien subjetivo en el que los chimpancés recibían nombres y se entendían como criaturas sensibles. Esto, según los enfoques tradicionales, operaba como un velo a la realidad, el cual se le imponía a Goodall a la hora de sacar conclusiones de su trabajo.

Los tiempos han cambiado, y en años subsiguientes la ciencia reconoció no sólo en primatología, sino que en todo lo relativo a ciencias sociales, metodologías e interpretaciones subjetivas. Fue ello lo que impulsó doblemente las teorías de Goodall, que imperan hasta hoy como paradigmas dominantes en primatología.

El Instituto Jane Goodall y el activismo

Ya con un nombre bien ganado y consolidado dentro de la comunidad científica, Goodall estableció el Jane Goodall Institute en 1977. Esta institución fomenta la investigación y trabajo con los chimpancés, además de los programas de conservación en África.

Goodall, a lo largo de su carrera, ha fomentado el respeto hacia los animales, y de hecho fue presidenta de Advocates for Animals, una organización basada en Edimburgo, Escocia, que milita en contra de la explotación animal hasta 2008, cuando presentó su renuncia.

Hoy en día Goodall tiene 76 años y ha sido honrada en diversas ocasiones por su trabajo ambiental y humanitario. Fue honrada por un título de la Orden del Imperio Británico, y también con el galardón de Mensajera de la Paz por la ONU, entre otros muchos prestigiosos premios.

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