explora

¡Las jirafas pueden nadar!

[[{"fid":"100295","view_mode":"default","type":"media","link_text":null,"attributes":{"class":"media-element file-default"}}]]Ah, no... eso es un elefante.

Nada más hermoso que ver un caballo nadar, y ni que hablar, un elefante. La imagen de una jirafa nadando, sin embargo, es prácticamente inimaginable. Ello es porque existe la asunción de que las jirafas no pueden nadar, y de hecho en la realidad evitan el agua en todo momento. Sin embargo ¿realmente las jirafas no pueden nadar?

La pregunta ha sido respondida y refutada por el Dr Donald Henderson del Museo Royal Tyrrell de Paleontología en Canadá y el Dr Darren Naish de la Universidad de Portsmouth, quienes han creado un modelo digital de una jirafa y han puesto a prueba su capacidad de flotación para comprobar si esta teoría era cierta o no.

El modelo digital fue construido teniendo en cuenta el peso, la masa, el tamaño, la forma, la capacidad pulmonar y el centro de gravedad de una jirafa real, y con su puesta a prueba se buscó comprobar no sólo la capacidad de la jirafa  para flotar, sino que también la viabilidad de los modelos matemáticos y digitales para este estudio.

La jirafa fue testeada y se llegó a la conclusión que en profundidades mayores a 2.8 metros las jirafas pueden flotar sin ahogarse. Sin embargo, su cuerpo les impone alguna problemática difícil de solucionar.

Por ejemplo, el centro de gravedad de la jirafa hace que su cuello deba colocarse en una posición paralela a la de la superficie del agua, restringiéndoles varios movimientos que las jirafas hacen con el cuello para desplazarse en tierra. A esto se le suma las lentas contracciones musculares de las jirafas, que no facilitan para nada su desplazamiento sobre el agua.

La conclusión de que las jirafas pueden nadar no cambia el mundo ni la biología, pero el experimento en sí sirve de precedente para futuras investigaciones que trabajen con modelos digitales de animales.