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Resonancia magnética en 3D para el análisis de tejidos

717px MRI tomograph
dominio público/Wikimedia

La imaginería por resonancia magnética (MRI, en inglés) es una herramienta de notable alcance e indudablemente una de las más importantes para el avance del conocimiento científico. Con su capacidad de crear imágenes en 3D de organismos vivos sin dañarlos, constituye un excelente complemento al trabajo de los microscopios.

Sin embargo, este tipo de resonancia magnética tiene una desventaja: la escala. Las imágenes por resonancia magnética sólo pueden conseguirse a muy pequeña escala. Sin embargo, investigadores del MIT han decidido complementarla con el trabajo de los microscopios atómicos, desarrollando un sistema mucho más poderoso que la imaginería por resonancia magnética propiamente dicha, y además en 3D.

Este microscopio tridimensional funciona con un magneto de hierro-cobalto que se adhiere a la muestra a analizar hasta que los espínes de los átomos giran en función del cobalto. Esto genera una pequeña fuerza que hace que la muestra gire repetidamente, y allí un láser crea imágenes en dos dimensiones que pueden reconstruirse digitalmente hasta generar una imagen en tres dimensiones.

El video de arriba reconstruye el funcionamiento del microsopio en 3D, que no es un microscopio electrónico pero está muy cerca de serlo, con la ventaja de que no daña el tejido vivo que está analizando.