La música espeluznante entra con los ojos cerrados

[[{"fid":"99889","view_mode":"default", "type":"media","link_text":null,"attributes":{"class":"media-element file-default"}}]]-Hola. Todavía me considero espeluznante.

A mí, que siempre he sido y seré humillantemente vulnerable ante las películas de terror, la música incluida en los soundtracks de las mismas siempre me ha generado un indescriptible pavor. He perdido noches enteras de sueño recordando involuntariamente teclados estridentes y retorciéndome de miedo.

Bien, dejando mis infantilismos y traumas sin superar de lado, pasamos a hablar de neurociencia en relación a lo anterior, pues investigadores del Centro Médico Tel Aviv Sourasky de Israel han llevado a cabo una investigación en la que estudian los procedimientos que tienen lugar en nuestro cerebro a la hora de escuchar música espeluznante.

Para ello escanearon la actividad cerebral de quince voluntarios que escucharon canciones terroríficas, para así conocer las regiones del cerebro que expresaban mayor respuesta ante el estímulo. La amígdala cerebral quedó en el primer puesto.

Esta región cerebral que consiste en núcleos neuronales localizados en los lóbulos temporales, se encarga de procesar reacciones emocionales. En los participantes, apenas comenzar a escuchar la música, la amígdala cerebral se activaba de inmediato, con una particularidad: su actividad se incrementaba cuando los participantes cerraban los ojos.

La causa de esto no está del todo clara, pero los mismos investigadores descartan el hecho de que la incertidumbre asociada a la ceguera temporal tenga algo que ver. Entonces, si tienes ganas de escuchar a Angelo Badalamenti, hazlo con ojos cerrados, tus emociones se expresarán más profundamente.