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Una vaca con nombre produce más leche que una vaca fulana

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iStockphoto/Thinkstock

Aunque muchos se resistan a creerlo, la interacción personal con animales (y no sólo con ellos, pues con las plantas ocurre lo mismo) es fundamental para una buena domesticación. Cosas simples como acariciarlos, hablarles o hasta ponerles nombre resulta crucial para que el animal se sienta cómodo a nuestro lado. En el caso de las vacas lo de ponerles nombre incluso puede ayudar muchísimo en la producción de leche.

A esta conclusión han llegado los doctores Catherine Douglas y Peter Rowlinson de la Universidad de Newcastle, quienes han evaluado la interacción de granjeros británicos con sus vacas, interesados justamente en los efectos que esta producía en la producción de leche por parte de dichos animales.

Según los investigadores las vacas que tienen un nombre asignado y reciben un tratamiento más cálido por parte de los granjeros producen más leche que las vacas que son tratadas con indiferencia y sin distinción. Esto es un hecho instalado en el saber popular de los hombres de campo, pero que nunca antes había contado con el apoyo de las estadísticas.

Los datos que aporta este interesante estudio sostienen que una vaca con nombre produce 454 pintas más de leche que una vaca fulana. Hablando en litros una vaca con nombre asignado produce 258 litros más que los 7500 producidos por una vaca tipo en el correr de un año.

Para un hombre de granja nombrar a sus vacas es cuestión de memoria, no de inversión financiera. Seguramente dedicando tiempo a distinguir los animales y tratarlos de forma cálida la producción de leche aumente sin haber soltado un euro en inversión