pop

A Million Ways to Die in the West, de Seth MacFarlane [Crítica]

A Million Ways to Die in the West de Seth MacFarlane Critica 1
Upimedia

Si por algo va a pasar a la historia de la cinematografía A Million Ways to Die in the West va a ser por engrosar unsubgénero muy poco transitado, y con dispar suerte: el western cómico. Sin dudas Blazzing Sadles del genial Mel Brooks ocupa el primer lugar casi como iniciador y mayor exponente de este cruce de géneros. Y Back to the Future III (que homenajea bastante en esta película) sea el otro gran exponente.

A Million Ways to Die... cumple con su objetivo de divertir. Salvo en dos o tres escenas, no resulta aburrida. Seth MacFarlane, su director y protagonista, tiene un ritmo natural para la comedia, entiende los resortes que activan un buen gag. Pero lo que sí se extrañó en su segundo largometraje es algo de la incorrección política inteligente que caracterizó sus obras anteriores.

Tal como sucedió en Ted, se nota queMacFarlane decide ir a lo seguro en sus apuestas para la gran pantalla. Tal vez sea una estrategia para ganarse a Hollywood y las grandes audiencias antes de ofrecer una película con la irreverencia que mostró a los inicios de Family Guy. Aunque también puede ser que ya no le interese ese tipo de humor y que no quiera abandonar la zona de confort que propone la comedia pasatista.

A Million Ways to Die in the West de Seth MacFarlane Critica 2
Upimedia

Torpe pero efectivo

La historia y la puesta en escena de A Million Ways to Die... es bastante clásica, Fordiana en algún punto (aparición de Lincoln incluida). Claro que la comparación le queda grande a MacFarlane. Donde John Ford elegía la simpleza como firma narrativa y una manera de ver el mundo, MacFarlane también usa una puesta de cámara tradicional (con cierto abuso de las tomas con grúas) para contar su historia. Pero en ese clasicismo, esa necesidad de ir a lo seguro, también le juega en contra, porque deja muy en evidencia sus carencias como director.

Es de destacar la banda sonora de Joel McNeely, un prolífico compositor de la industria con muchas obras menores en su currículum pero que en esta ocasión, gracias a su score, logra dotar de emoción y épica en los lugares donde MacFarlane falla, fundamentalmente en una persecución de caballos donde el desatino del director queda disimulado gracias a la potente música de fondo.

Sin embargo, A Million Ways to Die... funciona. La historia central está muy bien estructurada, hay personajes secundarios muy buenos, sobre todo la pareja que componen Sarah Silverman y Giovanni Ribisi. Y hay muchos, muchos chistes. Algunos buenos, otros no tanto y muchos muy buenos. Humor clásico como casi no se ve en la actualidad en las comedias hollywoodenses. Pero también hay gags escatológicos ycameos sorpresas (debe tener un récord en este ítem) adaptados al paladar del espectador actual.

A Million Ways to Die in the West de Seth MacFarlane Critica 3
Upimedia

Erase una vez en el oeste

El argumento es simple: Albert Stark (MacFarlane) es un slaker del siglo XXI convertido en granjero durante el auge del salvaje Oeste. No hay viajes en el tiempo como los de Marty McFly que justifiquen la tremenda autoconciencia que tiene en protagonista sobre el contexto que lo rodea, pero en realidad no hace falta. Ese papel de "pez fuera del agua" habilita algunos de los mejores momentos de la película.

La novia de Stark (Amanda Seyfried) lo deja por el acaudalado dueño de la "bigotería" del pueblo (Neil Patrick Harris). Entonces entra en escena la recién llegada Charlize Theron, quien ayuda a Stark a encontrar el valor que se necesita para sobrevivir a la separación y de paso al salvaje Oeste. El nutrido elenco de estrellas cumple con profesionalismo en sus roles, aunque algunos rinden más que otros en el terreno de la comedia.

A Million Ways to Die in the West de Seth MacFarlane Critica 4
Upimedia

Tal vez A Million Ways to Die in the West no sea tan popular como Ted o Family Guy, pero vale la pena mirarla si se está en busca de una película que entregue lo que ofrece desde los tráilers mismos. Y teniendo en cuenta la falta que hay de este tipo de comedias honestas sin pretensiones, es una oportunidad hay que aprovechar.