X-Men: Apocalypse: una digna expansión de la saga a pesar de su villano [Reseña sin spoilers]

20th Century Fox

La pionera saga X-Men tuvo el acierto de renovarse y reinventarse con First Class (una película que no casualmente se lanzó en 2011, cuando otro famoso universo cinematográfico de superhéroes de Marvel comenzaba a tomar fuerza y forma), dándole nueva vida a los personajes ya conocidos por todos y a la relación entre ellos, pero sobre todo dejando abierta la puerta a muchas historias para el futuro.

El precio a pagar fue una cierta incongruencia en la cronología y la coherencia interna de la saga, aspecto que sirvió incluso para hacer un chiste en Deadpool, pero después Bryan Singer volvió a asumir el mando con Days of Future Past, que además de las piruetas argumentales y saltos temporales para solucionar la cronología interna, se convirtió en una de las entregas más aclamadas de la franquicia.

En parte porque la película volvía a ciertos temas y conflictos que eran los que habían hecho en principio a la saga X-Men tan interesante.

Precisamente, en X-Men: Apocalypse, la presencia de Bryan Singer detrás de cámaras se percibe nuevamente en el tratamiento de estos asuntos centrales para la saga y los personajes: el sentido de pertenencia, la tolerancia, la convivencia de mutantes y humanos, la identidad, la individualidad y la solidaridad.

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Y son los aspectos que hacen a X-Men: Apocalypse una película en general satisfactoria, que encaja perfecto en la saga, que se siente en cierto modo como un cierre de la “trilogía” iniciada con First Class y un nuevo comienzo para lo que vendrá en el futuro.

Pero no sin ciertas fallas e inconvenientes, que la ubican por debajo de sus dos antecesoras inmediatas.

Apocalipsis fallido

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La película comienza con una espectacular secuencia ambientada en el Antiguo Egipto, que nos introduce rápidamente en un clima místico, épico e intrigante, donde el primer y poderoso mutante En Sabah Nur es idolatrado por las masas. En medio de un ritual que consiste en el traspaso de su conciencia a otro cuerpo para perpetuarse, En Sabah Nur es traicionado por aquellos que lo consideran un falso dios, y termina sepultado vivo, después del esfuerzo de sus seguidores de salvarlo.

El mutante despierta y sale a la luz nuevamente en 1983, pero lamentablemente, después de esto ninguna de las apariciones de En Sabah Nur, ahora renombrado Apocalypse, estará a la altura de esta secuencia inicial, y casi todos sus esfuerzos de acabar con la humanidad y crear un nuevo mundo se ven socavados por una simple ridiculez caricaturesca en su aspecto, su modo de hablar y sus motivaciones.

De hecho, toda su furia apocalíptica y su interés por acabar con la civilización surge en una escena que se destaca como una de las más ridículas e irrisorias de la película: a través de una TV encendida y por medio de su telepatía, posando su mano sobre ella, el mutante “aprende” en segundos todo lo que tiene que saber sobre el mundo, mientras va mencionando palabras al azar como “superpoderes” y “armas” con voz dramática.

El pobre Oscar Isaac quedó sepultado tras una capa de maquillaje violeta, un aspecto retro-futurista, una voz de ultratumba y líneas de diálogo poco elaboradas que hacen de un villano genérico y olvidable.

Days of Future Past hacía sentir que la ambientación de los 70, con su clima político y social, era una parte esencial de la trama. En Apocalypse, toda la ambientación en los 80 —la era de Reagan, del avance conservador, del auge de la Guerra Fría— está completamente desaprovechada y todo se reduce a esa secuencia de imágenes rápidas que se suceden en la TV. También a algunas divertidas referencias (el Pac-Man, Star Wars, Michael Jackson, los Walkman, la banda Rush), pero que no contribuyen a la trama.

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La salvación

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Pero Apocalypse y su amenaza no llegan a ser completamente desastrosos en la película gracias a la presencia de sus “jinetes” apocalípticos: Storm, Psylocke, Angel y Magneto.

La película nos lleva a ver cómo Apocalypse recluta a estos 4 mutantes y son secuencias en general interesantes y bien logradas, salvo por Psylocke, un personaje malgastado y poco desarrollado. Se pueden apreciar sus poderes, naturalmente, y también suponer que es muy ambiciosa, pero nada más.

A Storm y Angel se les dedica algunos minutos más que sirven para comprender su situación y por qué se dejan seducir por el gran poder de Apocalypse: son mutantes jóvenes y algo perdidos que no han encontrado su lugar en el mundo y utilizan sus poderes de forma banal.

Magneto, en cambio, ve a Apocalypse como una nueva oportunidad y alguien que llega en el momento justo para sus intereses, que una vez más y con razones más que entendibles tienen que ver con acabar con la humanidad.El arco de Magneto es una de las cosas que más me gustó de la película. Encaja a la perfección con esa parte esencial del personaje que ya conocemos, el que se debate entre el desprecio por la humanidad toda y el amor por algunos pocos humanos, esa dualidad emocional (y no racional) que lo impulsa y lo hacen oscilar entre héroe y villano, cosa que hace en la película pero sin que en ningún momento se sienta forzado.

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Lo mejor de X-Men: Apocalypse

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Por el otro lado, tenemos la escuela de Charles Xavier y la introducción de los “nuevos” y jóvenes mutantes.

Jean Grey, Scott Summers y Nightcrawler se roban la atención.

A Scott Summers lo vemos descubriendo sus poderes (tras ser objeto de bullying en la escuela, naturalmente) y llegando a la escuela de Charles Xavier de la mano de su hermano Alex, y su historia tendrá un impactante giro durante la película.

La química con Jean Grey es inmediata y los une el hecho de tener grandes poderes que no han aprendido a dominar. Kurt Wagner, también un joven que está aprendiendo a manejar sus poderes, se suma para aportar la cuota de comedia a la película.

Hay una interesante sensación de aprendizaje y crecimiento de estos jóvenes en el agradable entorno de la escuela, y también el surgimiento de un sentimiento de amistad (romance incluso, algo inevitable entre Jean Grey y Scott Summers) y solidaridad entre ellos.

Uno de los mejores chistes de la película surge de esto y parece inspirado en el espíritu de Deadpool, por su carácter autorreferencial y de ruptura de la cuarta pared: el grupo de jóvenes, al que también se suma Jubilation Lee, sale del cine después de ver Return of the Jedi, y discuten cuál de las películas de Star Wars es la mejor. Jean Grey eventualmente concluye: “lo que es evidente es que las terceras partes siempre son las peores”. Indudablemente una referencia a The Last Stand, y tal vez también un chiste autorreferente sobre Apocalypse.

Tras lo ocurrido sobre el final de Days of Future Past, Mystique es vista como una heroína por todos estos jóvenes mutantes, que eran niños en aquel entonces.

Ante la amenaza de Apocalypse y sus seguidores, el papel de Mystique se vuelve central y fascinante, convirtiéndose en una líder implacable de este grupo de jóvenes poderosos pero inexperientes y miedosos, dándoles confianza y apoyo. Son estos algunos de los momentos más emocionantes de la película.

Otros asuntos dignos de destacar:

  • Quicksilver, como ya se había anunciado, protagoniza una escena análoga a la de Days of Future Past pero aún más espectacular, que no sólo resulta visualmente fascinante, sino que es increíblemente heroica y significativa. Su presencia también rondará los asuntos de su parentesco con Magneto, aspecto que de todas maneras se deslizó brevemente y será explorado más profundamente en el futuro.
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  • Por otra parte, el cameo de Wolverine es realmente todo lo intenso e impresionante que se había prometido. Y tiene además un sorpresivo desenlace, que tiene que ver con Jean Grey. 

  • Tenemos, finalmente, un nuevo equipo de los X-Men conformado. Hay además una aparición de los Sentinels

  • Se revela, tal como podíamos suponer por los adelantos, cómo pierde el pelo el Profesor Xavier.

  • Hay una escena post-créditos, naturalmente, que se vincula en parte al programa Weapon X y Wolverine, y en parte a la aparición de un nuevo y célebre villano.

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