glam

No vas a creer lo que hacían las mujeres en la antigüedad por la "belleza"

reina elizabeth i
Anónimo vía Wikimedia Commons

Las mujeres de otras épocas al igual que ahora estaban preocupadas por cumplir con los estándares de belleza "necesarios" para sentirse aceptadas. En el afán de lograrlo, no se andaban con miramientos y se ponían los cosméticos de moda. Sin embargo, en aquel entonces no existía un organismo regulatorio que se asegurara de la inocuidad de los productos. Así pues, terminaban por aplicarse cosas que ahora nos parecen totalmente inauditas porque sabemos que son súper tóxicas.

#1 Las mujeres en el antiguo Egipto se delineaban los ojos con plomo

Photo_Atelier/iStock/Thinkstock

¿Has visto ese look para ojos que está tan de moda donde se aplica delineador alrededor de todo el ojo en ambos párpados? ¡El delineado egipcio! Bueno, pues estaba en su apogeo hace unos... ¡5,000 mil años en el antiguo Egipto! Aún se hace aplicando kohl, solo esperamos que los ingredientes hayan cambiado. En aquel entonces, hombres y mujeres se ponían en los ojos este cosmético elaborado con grasa animal, exactamente grasa carbonizada de oveja (para darle la agradable consistencia aceitosa que permitía que se adhiriera a los ojos), así como plomo, antimonio y manganeso o cobre. En palabras del Dr. Dr. Joel Schlessinger, dermatólogo de Nebraska en entrevista para NBC News, las consecuencias del plomo en la piel pueden ser "irritabilidad, insomnio y trastorno mental".

#2 Desde la antigua Grecia hasta la Inglaterra isabelina, las mujeres se aclaraban con arsénico, plomo y mercurio

mujer belleza romana
Shutterstock vía Stephen Chung

Una enfermedad muy frecuente en la antigua Europa fue la viruela. Ésta era muy infecciosa (se erradicó en 1977), por lo que se contagiaba con facilidad. Algunas personas morían por su causa, pero la mayoría sobrevivían y se recuperaban quedando con cicatrices severas. Es por esto que en la antigüedad se buscaban remedios para que la piel se viera blanca, lisa y perfecta como una escultura de mármol o alabastro. La solución que encontraron fueron pastas blancas que cubrían la piel y escondían las manchas, pecas y demás marcas. Una receta muy popular incluía arsénico y plomo. Así es, veneno para ratas y un elemento tan tóxico que además de lo antes mencionado también ocasiona abortos espontáneos, anomalías espermáticas, pérdida de memoria y trastornos del estado de ánimo.

Así mismo, la decisión de verse tan blancos tenía un trasfondo clasista y racista. Solamente las personas pobres tenían que trabajar y dedicarse al campo, eran las únicas que se exponían al sol y cuya piel se vería oscura. Así pues, era un símbolo de estatus, la gente de la nobleza debía ser blanca como porcelana. Para lograrlo harían lo que fuera necesario, por eso recurrían a lo que hoy llamaríamos microdermoabrasión, untándose mercurio en la piel, que, junto a sus manchas de la edad, pequeñas imperfecciones y líneas de expresión ocasionadas por el sol, se iba comiendo poco a poco la misma piel que debía aclarar.

#3 Había mujeres en la Ilustración que se maquillaban hasta morir

belleza de alabastro
Shutterstock vía Svyatoslav Aleksandrov

Esta necesidad de blanquitud mantenida por cuestión de estatus entre la nobleza, les llevó a seguir usando el mismo cosmético hecho con plomo y arsénico hasta bien entrado el siglo XVIII. La cosa funcionaba así: la piel presentaba imperfecciones. Quien las padecía se aplicaba una ligera capa de pomada de plomo para mostrar un cutis blanco y perfecto. El producto lastimaba la piel. Luego, la persona necesitaba una capa más gruesa de producto para esconder estas nuevas marcas. La piel se enrojecía, se irritaba y maltrataba poniéndose peor. Entonces se aplicaba más maquillaje, una plasta más gruesa, cuyos químicos carcomían más la piel... y así, ¡hasta morir! Tal fue el caso de Lady Maria Gunning, Condesa de Coventry, que falleció a los 27 años por sobredosis de cosméticos. Se especula que esta pudo ser también la causa de muerte de la Reina Elizabeth I de Inglaterra, quien, por cierto, mandaba teñir de rojo sus pelucas con plomo y con este mismo material teñía también sus labios.

#4 Por una mirada pizpireta, en el renacimiento las mujeres se ponían belladona en los ojos

pupila lsd
Raziel / Vía: Wikimedia Commons

Una mirada coqueta, enamora. ¿Y qué estarías tu dispuesta a hacer para conseguirla? Bueno, pues las mujeres en el Renacimiento retomaron una antigua práctica romana que se extendió por Europa: ponerse belladona en los ojos para dilatar la pupila y provocar una mirada brillante. La belladona es una planta, cuyo nombre proviene de su uso para embellecer a las mujeres: "bella donna", que significa bella mujer. Esta planta. Por su alta toxicidad puede ocasionar desde ceguera, hasta la muerte. Para quienes no quisieran asumir esos riesgos, podían simplemente usar el jugo de un limón o naranja, lo cual seguro ardía bastante.

#5 Ellas "irradiaban" belleza, las mujeres usaban cosméticos radioactivos a principios del s. XX

radiactivo
Shutterstock vía Filip Ristevski

En 1898 Marie Curie y su esposo Pierre descubrieron el radio, elemento químico caracterizado por la emanación de radiación. El interés médico y comercial en él se disparó a tal grado que fue incluido en un sinfín de productos, desde estambre, pasta de dientes, chocolates, sodas, cigarrillos y hasta supositorios. ¿Te imaginas tener radiación ahí? Por supuesto, fue adicionado como ingrediente de belleza en muchos productos cosméticos tales como polvo compacto, leche hidratante, rubor, colorete y tónico para el cabello.

Si te gustó este artículo, sigue leyendo sobre el tema: