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Nueva violación de privacidad de Facebook: Spotify y Netflix accedieron a mensajes privados de usuarios

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Se ha vuelto casi que una costumbre de Facebookel verse involucrada en escándalos relacionados a la privacidad de sus usuarios, en parte por una consistente falta de transparencia o manejo por lo menos irresponsable del asunto por parte de la compañía, pero también porque su crecimiento y la omnipresencia cada vez mayor de la red social en el ámbito cotidiano han promovido un mayor escrutinio a sus métodos y prácticas.

Investigaciones periodísticas o gubernamentales han probado una y otra vez lo opuesto a lo que Facebook suele afirmar en todos sus comunicados cuando sale a luz uno de estos asuntos, ese repetido lema de que «la privacidad de nuestros usuarios es lo más importante».

Quizá hay aspectos comerciales más importantes.

Mensajes privados disponibles para otras compañías

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Justin Sullivan / Staff vía Getty Images

Ahora es un reporte del New York Times el que revela una nueva y grave violación de la privacidad.

Según el informe, sin que sus usuarios lo supieran, las compañías Netflix, Spotify y el Royal Bank de Canadá tuvieron acceso a millones de mensajes privados de usuarios de Facebook.

Estas compañías no solo podían leer los mensajes, sino también podían escribir nuevos o borrar viejos. Pero ni siquiera los responsables de Spotify o Netflix sabían que su acuerdo les habilitaba tal acceso a la privacidad de los usuarios de Facebook.

Facebook, por su parte, aseguró que no había evidencia alguna de abuso o mal uso de esta información.

El acceso a estos datos privados fue una consecuencia del acuerdo comercial de Facebook con estas compañías, que brindan la posibilidad de loguearte en sus cuentas con los datos de Facebook y enviar mensajes a través de sus propias apps externas a Facebook, entre otras ventajas o herramientas al asociar ambas cuentas.

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No es ninguna novedad que el gran negocio de Facebook es la información personal de sus usuarios que tiene acumulada, según el New York Times «la mercancía más valiosa en la era digital, comerciada a gran escala entre las compañías más poderosas de Silicon Valley».

Pero estos acuerdos con otras compañías, algunas tan populares como Netflix y Spotify, permiten un beneficio mutuo que se expande: gracias a usuarios de esas otras compañías Facebook aumenta su número de usuarios (actualmente en 2200 millones) y sus ingresos por publicidad, mientras que las otras compañías aumentan sus suscriptores haciendo sus productos más atractivos.

Falta de transparencia y violación de reglas propias

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El acceso de terceros a estos datos privados resultó ser mucho más invasivo de lo que Facebook había revelado antes, y el procedimiento eximió a las compañías asociadas de las propias reglas de seguridad que Facebook dice tener.

En otras palabras, privilegiando beneficios comerciales con estas compañías, Facebook no aplicó sobre ellas el protocolo de privacidad con el que pretende garantizar la seguridad a sus propios usuarios.

Otros permisos cedidos por Facebook mediante acuerdos comerciales fueron:

  • El acceso del motor de búsqueda Bing de Microsoft a los nombres de los amigos de todos los usuarios de Facebook sin su consentimiento
  • El acceso de Amazon a nombres e información de contacto a través de amigos
  • Y el permiso a Yahoo para ver streams en publicaciones de amigos de sus suscriptores.

Facebook volvió a defenderse en un comunicado oficial en su blog corporativo:

¿Otras compañías asociadas accedieron a los mensajes privados?

Sí. Pero los usuarios debían explícitamente loguearse en Facebook antes para utilizar el servicio de mensajes de otra compañía. Si tomamos Spotify como ejemplo, luego de acceder a tu cuenta de Facebook en la app de Spotify, podías enviar y recibir mensajes sin salir de la app. Nuestro API le daba a otras compañías el acceso a los mensajes para hacer posible esta herramienta.

El ex jefe de privacidad en Facebook Alex Stamos también defendió la asociación de Facebook con otras compañías y acusó al New York Times de «intentar hacer un escándalo» de algo que es presuntamente natural y deseable.

«Lo siento, pero asociarse con terceros es el tipo de estrategia pro competencia que queremos ver en plataformas dominantes. Por ejemplo, si Gmail solo estuviera disponible para Android, la app de Gmail sería horrible».

Es verdad que esta asociación de Facebook con otras compañías generan herramientas cruzadas muy útiles e interesantes, y también que la integración entre diferentes plataformas mejoran la experiencia de los usuarios.

Pero es responsabilidad de Facebook que este tipo de acuerdos y sus implicaciones directas para los usuarios y su privacidad sean bien claras, definidas y apropiadamente comunicadas.

No debería ser un reporte periodístico, basado en «cientos de páginas de documentos de Facebook obtenidos por el New York Times», y en «entrevistas con 50 ex empleados de Facebook», los que informen al público.

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