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Falta marihuana en este país y queremos entender: ¿qué pasó?

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labuda/istock

Desde 2013, Uruguay pasó a ser un país donde la producción, la comercialización y el consumo de marihuana para fines recreativos, medicinales e industriales fueron regulados por el Estado.Una iniciativa como esta no tiene precedentes en el mundo y busca un avance en la lucha contra el narcotráfico a partir de un enfoque distitnto a la naturalizada guerra contra la drogas.

A cinco años de comenzar este proceso, los uruguayos pueden enorgullecerse de que el sistema haya funcionado en tanto no ocurrió, como se temía, una oleada de personas agresivamente adictas y violencia y descontrol de la ciudadanía. Sin embargo, otro factor no esperado está afectando a los consumidores a nivel de farmacias: falta cannabis para los usuarios registrados.

Las regulaciones del consumo de cannabis en Uruguay

Dos empresas fueron seleccionadas y autorizadas por el gobierno para cultivar la marihuana legal y proveerla a farmacias y dispensarios encargados de comercializarla a consumidores previamente registrados. Así que el usuario puede comprarla a razón de 40 gramos por mes.

Las otras dos formas de acceder al producto son cultivando las plantas en casa o ingresando en un club de cannabis, el cual no puede tener más de 45 miembros ni dispensar más de 480 gramos de la hierba a un individuo en un año. En la actualidad, hay alrededor de 8.200 personas que plantan cannabis en el hogar y 83 cooperativas.

Los extranjeros no residentes o uruguayos no registrados no pueden comprar marihuana en este país sudamericano, lo que, como expresan muchos farmacéuticos, permite que siga existiendo el mercado negro para suplir esa demanda a pesar de los precios tan bajos que en general tiene el producto oficial (con un estimado de 2,50 dólares el gramo).

Mucha demanda y poca oferta

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Shutterstock

El problema real que enfrenta ahora Uruguay en términos de uso del cannabis es que existe una demanda mayor que la oferta en los dispensarios. Para empezar, hay mucho menos lugares de venta de lo que realmente se necesitaría para satisfacer a la población. Con solo dos suministradores autorizados, tan pocos establecimientos de venta y una demanda creciente de personas es natural que se forme un cuello de botella.

En marzo de este año se reportó que hay 12 farmacias en 8 localidades del país donde se les vende marihuana a 22,000 personas. Pero la mayoría se encuentra en Montevideo, el departamento más populoso del país y que acoge a la capital de la nación. De un total de 19 departamentos, en 11 no existen farmacias para comprar marihuana.

Lo que está sucediendo, confiesan los vendedores, es que hay escasez en los suministros. Como consecuencia, se forman grandes colas que en ocasiones pueden conducir a alteraciones del orden en los espacios públicos. Ante la incertidumbre de si se alcanzará el producto, es muy probable que algunas personas intenten saltarse la fila o protesten por la situación.

¿Cómo podría solucionarse este problema?

La solución al problema de la escasez de cannabis para los usuarios registrados en Uruguay se relaciona con sus dos causas. La primera, ya mencionada, es debido a que los proveedores autorizados son solo dos y su producción no alcanza a cubrir las necesidades de la población que legalmente consume esta hierba.

En este sentido, al Estado le convendría aumentar el número de proveedores, lo que además de abastecer mejor a los dispensarios y eliminar los problemas sociales consecuentes, podría ayudar a reducir los precios, ya de por sí bajos comparados con el mundo.

La segunda causa es que los bancos norteamericanos han tomado medidas contra los vendedores de marihuana uruguayos a partir de las leyes del país norteamericano. Si la persona continúa en esa línea de venta, se le realiza un bloqueo, algo que es muy difícil de sobrellevar para estos dueños de pequeños negocios.

La solución a este problema no depende del Estado, pero sí de algunos elementos internacionales. Resulta que Canadá planea legalizar el consumo recreacional de cannabispara este verano. Este elemento de la dinámica mundial pudiera mover la balanza, pues los bancos canadienses –contra los que los bancos de Estados Unidos no tomarían medidas– entrarían entonces en esta línea de negocios, lo que sería positivo para los vendedores de la nación sudamericana.

El mercado negro

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photolona via Shutterstock

Eliminar o reducir el mercado negro fue en principio uno de los objetivos que se planteó el gobierno uruguayo cuando se tomó la medida de regular la marihuana. Los precios bajos del cannabis en el país confirman que hubo avances significativos en este aspecto.

Sin embargo, mientras los turistas no puedan comprar legalmente el producto y el suministro en los lugares legales de venta sea escaso, existirá una demanda que buscará realizarse por las vías no autorizadas. Y es justamente aquí donde los narcotraficantes tienen su campo de acción, pues pueden competir en precios y cantidades con las vías de cultivo, producción y venta legales.

Queda ver cuáles serán las próximas medidas que tomará Uruguay con el fin de resolver los obstáculos y desafíos de demanda que se están presentando desde que se reguló el cannabis en el país.