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Sanar por el camino espiritual: conoce el fuerte mensaje que nos deja la obra de Ernesto Neto

Ernesto Neto/Vienna Contemporary Mag

Um sagrado lugar o el «Pabellón de los chamanes» ha dado de qué hablar en la Bienal de Venecia 2017. Creada por el artista brasilero Ernesto Neto, la obra consiste en un Cupixawa, una tienda ceremonial de los indígenas huni kuin, habitantes de la selva amazónica brasileña (más específicamente, del estado de Acre).

La obra se presenta como una experiencia. En ella, los espectadores pueden ingresar a la carpa y participar de los rituales sanadores de esta comunidad, en los que es común el uso de la ayahuasca, una infusión psicoactiva utilizada por muchos pueblos indígenas para alcanzar una mayor conexión con la naturaleza.

Ernesto Neto/dezain

Para Neto, lo más importante era transmitir esa comunión con la naturaleza presente en las poblaciones indígenas. Según expresa en una entrevista:

«Cada vez que decimos naturaleza, ponemos a la naturaleza fuera de nosotros, pero somos naturaleza [...] y nos estamos alejando tanto de la naturaleza que nos estamos enfermando [...] Nunca tuvimos tantos recursos en el planeta y nunca tuvimos tanta miseria. ¿Qué está pasando? ¿Nos enloquecimos? No, nos enfermamos. Y ellos —los indígenas— trabajan con la cura, hablan de la sanación todo el tiempo, porque necesitamos curarnos todo el tiempo, porque los pensamientos negativos vienen a nuestra mente todo el tiempo, y ellos tienen la sanación, porque tienen las plantas».

En la inauguración de la Bienal, el artista, junto con indígenas de la tribu Huni Kuin, realizó una performance compuesta por cantos ceremoniales y danzas. En una entrevista con Floha de São Paulo, Neto expresó:

«Estoy aquí trayendo la fuerza del arte, y los indios traen la fuerza de la selva. Su arte es para traer fuerza y conexión, porque para ellos lo sagrado está en todas partes, en las cosas vivas. Ellos son todos artistas».

Ernesto Neto/Andrea Avezzù/Artnet

Por otra parte, aunque no sea de forma directa, la muestra intenta funcionar como una crítica a la situación actual de los indígenas brasileros: «Quieren acabar con los árboles, transformar la selva en plantaciones de soja, lugar de cría de ganado», afirma Neto.

Uno de los indígenas que viajaron a Venecia, Ni Nawa, expresa algo similar: «Queríamos poner un cuadro aquí diciendo todo lo que está pasando en Brasil. Pero, como no podíamos hacer eso, decidimos mostrar nuestra espiritualidad».

Al traer esta obra al epicentro del arte contemporáneo, Neto nos ofrece una oportunidad de aprender de los pueblos originarios americanos. El aprovecharla o dejarla pasar depende de nosotros.