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Cambio climático: Estados Unidos y Europa no están en sintonía con lo establecido en el Acuerdo de París

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Victor Lauer/Shutterstock

El Acuerdo de París fue el primer esfuerzo serio y organizado en la lucha contra el cambio climático, con la intención principal de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y así la temperatura global del planeta.

Se realizó en el marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, fue firmado por sus 194 países miembros y luego ratificado por 141 de ellos. Tras la ratificación de la Unión Europea, el acuerdo se hizo efectivo, en noviembre de 2016.

Es un primer paso necesario ante la amenaza urgente y potencialmente irreversible del cambio climático para las sociedades humanas y para el planeta, pero inevitablemente se vio también como un acuerdo endeble y un esfuerzo insuficiente.

Algunas importantes críticas se refirieron al hecho de que el acuerdo no exige ninguna obligación ni compromiso para los países que lo firmaron, sino que se establece sencillamente como un marco general de promesas orientadas a tomar medidas al respecto.

Suena difícil que países altamente contaminantes como China, Estados Unidos, India, Brasil, Canadá, Indonesia, Rusia o Australia, que entre todos suman más de la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero en el planeta, tomen por su propia voluntad y sin ninguna exigencia ni penalización externa medidas permanentes y efectivas para reducir su contaminación.

Una vuelta atrás en EE.UU.

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El caso de Estados Unidos —el segundo país más contaminante detrás de China— es crítico con el cambio de gobierno, ya que la intención clara de Donald Trump es la de desmantelar todos los esfuerzos realizados por el gobierno de Barack Obama en torno a la mitigación del cambio climático, una política que se había hecho prioritaria durante su administración.

Trump no solamente consideró “estúpidas” estas medidas de Obama, sino que además nombró a Scott Pruitt (un negador del cambio climático) como jefe de la Agencia de Protección Ambiental, propuso recortar el presupuesto de ésta en un 31% (más que cualquier otro recorte presupuestal en el gabinete) y dejar sin efecto varias medidas menores pero significativas.

Aunque no es seguro que el gobierno de Trump retire explícitamente a los Estados Unidos del Acuerdo de París, sus medidas bastarán para no cumplir con lo prometido al firmarlo. Como se dijo antes, esto no implicará ninguna sanción y nada le impide hacerlo.

La situación europea

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iStock/Thinkstock

Pero el panorama en Europa tampoco es mucho más alentador.

Un nuevo estudio realizado por el organismo ambiental Carbon Market Watch, determinó que nada más que tres países europeos están alineados a los objetivos establecidos en el Acuerdo de París.

Los estados de la Unión Europea se comprometieron mediante el Acuerdo de París a reducir las emisiones de dióxido de carbono en un 40% de aquí a 2030, pero para complementar este acuerdo global, los países europeos están negociando ahora la implementación de una regulación —llamada Regulación del Esfuerzo Conjunto— que establezca legalmente este objetivo general.

Solamente Suecia, Alemania y Francia están encaminados correctamente para poder cumplirlo.

El estudio analizó diversas variables en los respectivos países, tales como la situación de partida, la predisposición del gobierno a cumplir con los objetivos y la iniciativa propia para alcanzar otras metas en el mismo sentido.

Se otorgaron puntos por cada una de estas variables, para evaluar a cada país en una escala del 1 al 100.

Suecia se encuentra en primer lugar con 67/100 puntos, ya que está apuntando a la eliminación de vacíos legales y su plan para 2030 es reducir la emisión de dióxido de carbono mucho más que el 40% propuesto.

Alemania le sigue con 54/100 y Francia con 53/100, mientras que para el resto de los países estudiados sus valores varían por debajo de la mitad.

En el fondo del ranking se encuentran países como Polonia, Italia, España y la República Checa, que han presionado políticamente para debilitar los objetivos propuestos y restar impulso a los esfuerzos conjuntos de Europa para establecer esta regulación.

De acuerdo a este estudio, países relativamente ricos como Austria y Finlandia, que ratificaron el Acuerdo de París, restaron puntos por no orientar sus esfuerzos a asegurar la implementación adecuada del plan en Europa, y por aprovecharse de uno de los vacíos legales.

El principal vacío legal es que la priorización de la ingeniería forestal es visto como un esfuerzo positivo y da a los países créditos adicionales, pero muchos están aumentando este sector deliberadamente para mejorar su estatus en la lucha contra el cambio climático sin reducir la contaminación hasta los valores estipulados.

La mitigación del calentamiento global no se puede realizar sustituyendo la reducción de la emisión de combustibles fósiles con ingeniería forestal, sino que las medidas deben ser complementarias.

Es como querer aprobar un examen de matemáticas resolviendo correctamente dos pruebas de idioma español.

“Si se diseña correctamente” sostienen los encargados de este estudio, “esta ley para toda Europa puede traer beneficios comunes a todos los ciudadanos, en forma de ciudades más limpias, hogares más confortables y mejores sistemas de gestión de residuos”.

Por el momento, parece que no todos los países están muy interesados en alcanzar todo esto.